Problemas de tiroides en las mascotas
(Imagen: Pixabay)

La tiroides produce, almacena y libera las hormonas tiroideas (T3 y T4) en el torrente sanguíneo. Estas hormonas influyen en la actividad de casi todas las células del cuerpo y controlan el metabolismo.  Con ello podemos entender, que las mascotas con problemas en la tiroides sufrirán cambios en la salud que minarán su calidad de vida.

La glándula tiroides.

Es una pequeña estructura que se ubica en la base de la tráquea, y presenta dos lóbulos, por lo que se dice, tiene forma de “corbata de moño” o de una “mariposa”.  Los perros generalmente sufren de hipotiroidismo, una baja en la producción de hormonas tiroideas. Los gatos, por el contrario, aunque pueden padecer hipotiroidismo, lo más común es que padezcan hipertiroidismo, exceso de producción de sus hormonas.

Hipotiroidismo canino.

El hipotiroidismo canino puede tener varias causas. Sin embargo, las más comunes son: la tiroiditis autoinmune, falla del sistema inmune donde el organismo ataca los tejidos de su propia glándula tiroides. Y cuando por la edad, la tiroides se encoge o inflama. Ambas situaciones conducen a una insuficiente producción hormonal de la glándula, dejando de apoyar los procesos biológicos relacionados. Otro factor, puede ser la deficiencia nutricional de yodo, lo cual es poco común en la actualidad.

También es importante mencionar, que el uso de algunos medicamentos como los corticosteroides o la exposición a químicos tóxicos, pueden afectar el funcionamiento de la tiroides.

Signos de hipotiroidismo.

Los signos más frecuentes son:

  • Aumento de peso aún sin consumir exceso de alimento.
  • Falta de energía. No participa en actividades físicas y duerme mucho.
  • Se vuelve friolento, buscan el calor del sol o estufas.
  • Perdida del pelo. Principalmente en los costados y la cola (cola de rata).
  • Cambio de color y calidad del pelo. Los colores oscuros pueden volverse rojizos. El pelaje puede estar opaco y reseco.
  • Cambios en la piel. Resequedad, engrosamiento, comezón en ocasiones.
  • Infecciones crónicas en los oídos y la piel.
  • Problemas reproductivos.
  • Cambios de comportamiento. Agresión, ansiedad, etc.
Los perros hipotiroideos con frecuencia sufren de infecciones en la piel y los oídos (Imagen: Pixabay).

 ¿Es habitual el hipotiroidismo canino?

Es un trastorno que con frecuencia no se diagnostica adecuadamente. Raro en las razas pequeñas y más común en razas medianas o grandes.  Las hembras esterilizadas son más propensas a sufrir el problema en comparación con las hembras enteras.

Cualquier perro puede sufrir hipotiroidismo, pero las razas más predispuestas son: Golden Retriever, Labrador Retriever, Doberman, Setter Irlandes, Airedale Terrier, Beagle, y Cocker Spaniel entre otras.

La edad de presentación regularmente es entre los 2 y los 7 años.

Diagnóstico y tratamiento.

El diagnóstico para detectar los problemas de tiroides en las mascotas, es mediante una muestra de sangre que enviamos al laboratorio clínico. Es conveniente incluir esta prueba en los estudios clínicos anuales de nuestro perro. En ocasiones se revela la deficiencia antes de mostrar algún signo o descubrimos que algún problema es secundario al hipotiroidismo.

El tratamiento la mayoría de las veces será de por vida y consiste en administrar hormona tiroidea sintética. Regularmente se inicia dándola dos veces al día y al irse recuperando se dará una vez por día. Los cambios físicos y mentales podemos verlos hasta 4 a 8 semanas después.

Una vez ajustada la dosis, habrá que evaluar los niveles sanguíneos de la hormona por lo menos una vez al año para evitar una excesiva o deficiente dosificación.

Hipertiroidismo felino.

Es un problema de la tiroides que se presenta generalmente en gatos mayores de 10 años y es el trastorno endócrino felino más habitual. La causa es un adenoma (tumor benigno) que provoca una producción exagerada de tiroxina. Es grave y puede ser mortal.

La exposición a químicos tóxicos se ha relacionado como una de las causas.

Signos de hipertiroidismo.

  • Pérdida de peso exagerada con incremento del apetito.
  • Hiperactividad o inquietud.
  • Diarrea y/o vómitos.
  • Incremento en la sed y micción de orina (poliuria/polidipsia).
  • Temperamento irritable y nervioso.
  • El pelo aparece descuidado.
  • Aumento de la temperatura y frecuencia cardiaca y respiratoria por incremento en el metabolismo corporal.

Diagnóstico y tratamiento.

En ocasiones, al examen físico, es posible detectar a la palpación la glándula tiroides aumentada de tamaño. Se percibe como un pequeño bulto en la parte delantera del cuello del paciente. La confirmación del diagnóstico vendrá con las pruebas sanguíneas para evaluar el nivel de hormonas tiroideas.

Como lo sugerí anteriormente, es conveniente solicitar esta prueba en los estudios generales anuales que hagamos a nuestro gato para el cuidado de su salud.

En cuanto al tratamiento, hay tres alternativas:

  • Tratamiento quirúrgico. Si el gato está en condiciones de someterse a una anestesia y cirugía puede ser el tratamiento a elección.
  • Tratamiento médico. Se utilizan sustancias que bloquean la síntesis de hormonas tiroideas.
  • Terapia radioactiva.  Se aplica una inyección de yodo radioactivo que destruye el tejido tiroideo enfermo. Este tratamiento no es fácil de aplicar por las limitantes en el manejo de material radioactivo. Suele ser muy costoso y requerir de hospitalización.

Conclusión.

Un mal funcionamiento de la glándula tiroides es difícil de predecir o de diagnosticar en forma temprana. Se hará notorio ya que haya un real deterioro y los signos clínicos son evidentes. Aunque hay que reconocer que no todos los casos “son de libro”, puede ya estar habiendo una falla sin mostrar cambios físicos. Es por esto, que se sugiere evaluar el funcionamiento tiroideo cada vez que hagamos pruebas de laboratorio a nuestra mascota. Con mayor razón, cuando se encuentra en la madurez. La disfunción de la tiroides demerita la calidad de vida de nuestras mascotas al afectar su metabolismo y causar problemas secundarios.

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