Piómetra, pus en el útero
Imagen: Pixabay

El término piómetra, significa pus en el útero. Afecta por igual a perras y gatas que han alcanzado la madurez sexual. Se presenta regularmente en hembras mayores de 5 años, aunque puede observarse en algunas más jóvenes. Es una enfermedad causada por una infección, no contagiosa y secundaria a factores hormonales.

¿Por qué se presenta la Piómetra?

Aunque es una enfermedad conocida desde hace décadas, aún no se entiende por completo su proceso. Se sabe que se inicia por un metabolismo anormal de la progesterona y los estrógenos a nivel del útero. Esto causa cambios que posteriormente se complican con una infección bacteriana secundaria. De ahí el nombre de piómetra, etimológicamente: pus en el útero.

Por lo común, se presenta entre la semana 6ª y 8ª después de terminado el celo. Las altas concentraciones de progesterona, favorecen los cambios a nivel del endometrio, que llevan a sufrir una hiperplasia endometrial quística. Con ello, se incrementan las secreciones, sirviendo como medio de cultivo y favoreciendo el crecimiento bacteriano.

Signos clínicos de piómetra.

El proceso infeccioso en el útero, provoca manifestaciones sistémicas tales como depresión, letargo y anorexia (falta de apetito). Un signo característico es la descarga vaginal de secreciones purulentas y/o sanguinolentas. Estas no se presentan en todos los casos, dependerá si el cuello del útero (cérvix) permanece abierto o cerrado. En el segundo caso, el estado tóxico de la mascota es peor ya que no puede eliminar la carga perjudicial.

Un dato importante, es que, como efecto secundario, puede haber daño renal conduciendo a la paciente a una insuficiencia renal de leve a grave. Puede ser reversible con la adecuada y oportuna atención. Un signo clave de alarma es la llamada poliuria/polidipsia (orina y bebe en exceso), esto es una alerta de que los riñones están sufriendo.

También puede presentar vómitos, diarrea, fiebre y distensión abdominal.

Diagnóstico de la enfermedad.

Inicialmente es de importancia la historia clínica (un celo reciente), y el examen físico (descarga vaginal y contenido uterino a la palpación abdominal). Además de los cambios en la temperatura corporal, letargo, etc.

Conviene efectuar pruebas de laboratorio y gabinete. En las primeras, es relevante el hemograma (biometría hemática) en la que veremos cambios en las células blancas evidenciando la infección e inflamación del útero. Por otro lado, es importante evaluar las enzimas renales (urea y creatinina) para conocer el grado de insuficiencia que se pueda estar sufriendo.

En las pruebas de gabinete, contamos con los rayos x y la ecografía. Ambas confirmaran el útero con contenido anormal.

Tratamiento.

Es primordial la estabilización fisiológica de la paciente. Administrar una adecuada terapia de fluidos, antibiótico y analgésico.

El tratamiento a elección y realmente efectivo es el quirúrgico. Extirpamos el útero y los ovarios (ovariohisterctomía u OVH), eliminando así el órgano enfermo y las glándulas secretoras de las hormonas que están generando la enfermedad.

Afortunadamente, si se diagnostica y trata oportunamente, la paciente se recupera y los daños renales son reversibles.

En mascotas de alto valor reproductivo (y solo en caso de piómetra a cuello abierto, en donde la pus esta siendo evacuada del útero), se puede intentar un tratamiento médico con antibioterapia y prostaglandinas para conservar su función. Sin embargo, se presentan efectos desagradables durante la terapia, el resultado no siempre es exitoso y cuando lo es, es común que el padecimiento se repita en el siguiente celo.

El único tratamiento efectivo es el quirúrgico, ovariohisterectomia u OVH (Imagen: Pixabay).

Postoperatorio.

Conviene el reposo con la administración de antibióticos y analgésicos por algunos días. Es criterio del médico veterinario señalar el tiempo apropiado.

En muy pocos casos, de acuerdo al temperamento de la mascota, podrá ser útil el uso del collar isabelino. En lo personal, lo evito siempre que sea posible.

Prevención.

La única opción para prevenir la piómetra es la esterilización.

¿Es conveniente someter a cirugía a una mascota para prevenir piómetra? Es un cuestionamiento polémico. Se calcula que solo el 24% de las perras cursan con piómetra en su vida. En lo personal, no estoy de acuerdo con este “método de prevención”, si desean operar como un método de control reproductivo, es otra historia. Siempre se deben considerar los estudios que muestran inconvenientes a la salud al eliminar las hormonas sexuales.

El mejor método para evitar las camadas no deseadas es SER UN PROPIETARIO RESPONSABLE.

Por otro lado, existen algunos productos anticonceptivos para las mascotas. Cuidado, por lo general, son hormonales progestágenos o estrogénicos que a mediano plazo pueden causar piómetra como efecto secundario. Vuelvo al punto, la responsabilidad es el primer frente para evitar la reproducción no deseada.

Mi consejo, monitorea los celos de tu mascota anotando sus fechas de inicio y término. Considera que esta enfermedad se presenta posterior al celo, obsérvala en esa etapa en cuanto ánimo, apetito, cantidad de consumo de agua y eliminación de orina, así como, descargas vaginales. Cualquier cambio que notes, concerta una cita con tu médico veterinario.

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