La luxación de la rótula en los perros

La rótula o patela, es un pequeño hueso localizado por delante de la articulación de la rodilla. Su correcta posición es indispensable para el buen funcionamiento. Cuando se sale de su sitio, se le conoce como luxación de la rótula y provoca dolor, alterando la correcta función articular de la rodilla en los perros.

La rótula está involucrada con el mecanismo extensor de la rodilla. Se desliza sobre el surco femoral (corredera troclear) y cuando se luxa, corre fuera de dicho surco al flexionar la rodilla. La luxación puede ser medial (80% de los casos) o lateral (20% de los casos), según se apoye en la cara interior o exterior de la rodilla. La presentación bilateral alcanza el 50% de los casos.

Puede tener un origen congénito o traumático. Su presentación es más común en las razas pequeñas (Boston Terrier, Yorkshire Terrier, Chihuahueño, Pomeranias y Caniches principalmente) en su etapa adulta. Cuando se llega a presentar en razas grandes o gigantes (Shar Pei, Akita, Gigante de los Pirineos, etc.), suele suceder en su etapa de cachorro.

La luxación de la rótula en los perros
Tipos de luxación de la rótula. Imagen: Clínica Veterinaria la Asunción.

Grados de luxación de la rótula.

Grado I. La luxación es intermitente, por lo que solo causa cojera cuando la rótula esta fuera de su posición. En este caso, los perros afectados dan un ligero salto o flexionan el miembro cada 3 o 4 pasos.

Grado II. La rótula se luxa con mayor frecuencia. Cuando se permite que el perro sufra la dolencia durante años, conduce a una artritis progresiva. Pueden mostrar una ligera rotación externa del miembro con cojera.

Grado III. En este caso la rótula permanece luxada. Hay una notoria rotación del miembro afectado hacia el exterior. El perro cojea moderadamente.

Grado IV. La rótula permanece luxada en forma crónica. La rotación del miembro involucrado es considerable, así como la cojera. Hay franco dolor que imposibilita al perro efectuar ciertas actividades, tales como subir una escalera o brincar a una superficie más alta.

Diagnóstico de luxación de la rótula en los perros.

Se sospecha del problema simplemente al observar el característico caminado del ejemplar, así como al encontrar deformaciones en la alineación del o los miembros. Sin embargo, el diagnóstico definitivo de la luxación de la rótula, se hace mediante un adecuado examen ortopédico por el médico veterinario. Es conveniente la confirmación mediante el estudio radiográfico, este permite observar si existen lesiones a nivel del cartílago articular, así como su alineación con los huesos vecinos.

Si la luxación es traumática o ya tiene tiempo su aparición, es probable la necesidad de sedar al paciente para evaluar la condición del ligamento cruzado anterior, ya que puede estar afectado.

Es conveniente recordar que, si el padecimiento no se atiende, se desarrollará una lesión articular a nivel del cartílago, que expone zonas del hueso provocando dolor y artritis.

Tratamiento.

La luxación de la rótula de Grado I, regularmente solo requiere controlarse y no amerita una corrección quirúrgica. Especialmente en perros de talla pequeña.

Los Grados II, III y IV se corrigen mediante cirugía.

Las estrategias para su corrección pueden variar.

  • Ajuste de los tejidos blandos que rodean la rótula para fortalecer el lado opuesto al que se desliza.
  • Profundizar el surco femoral para asentar más hondamente la rótula y llevarla a su correcta posición.
  • Desplazamiento de la cresta tibial. Ayuda a realinear los músculos cuadríceps, la rótula y el tendón involucrado.
  • Corrección de la desviación del fémur cuando llega a presentarse. Este defecto provoca que la rótula se mantenga luxada, por lo que hay considerarlo al programar la cirugía.

Cuidados posquirúrgicos.

Es muy importante seguir cuidadosamente las indicaciones del médico veterinario que intervino a tu mascota.

Los cuidados requieren de un propietario responsable ya que desatender al paciente desembocará en un fallo quirúrgico no imputable al cirujano.

  • Mantener en caja transportadora. El período necesario en cada etapa lo indicará el médico. Solo sacarlo con su collar y correa a orinar y defecar.
  • Posteriormente, se podrá permitir estar en un espacio mayor pero reducido y con superficie no resbalosa. Evitar que corra o brinque. 
  • Se le podrá empezar a permitir el caminado con correa y collar, nunca suelto. Seguir evitando esfuerzo en la articulación por “jalar” o brincar.
  • Es conveniente la fisioterapia y si es posible terapia láser para favorecer la cicatrización y disminuir el proceso inflamatorio.
  • Si ya existe un proceso de desgaste del cartílago la recuperación puede ser más lenta.

Observaciones.

  • Aunque no lo parezca, la luxación de la rótula es un padecimiento incómodo y doloroso para los perros. Si tu médico veterinario lo diagnostica, atiende a tu mascota. Por experiencia, tristemente me atrevo a afirmar que la gran mayoría de los propietarios ignoran el problema una vez que se les da a conocer el diagnóstico.
  • Mientras más tardes en solucionarlo, más se afecta la articulación. Una alteración articular lleva a cambios en la postura y el caminado, lo cual a mediano plazo afectará a las articulaciones, tendones y ligamentos vecinos.
  • La luxación de la rótula en el perro tiene un factor genético, por ningún motivo reproduzcas un ejemplar que lo presenta.
  • Mantén el peso adecuado de tu mascota para aliviar la carga sobre las rodillas.
  • Ejercítalo. Los músculos fuertes le dan estabilidad a la articulación.
  • Proporciónale suplementos de apoyo articular (glucosamina, condroitina, etc.). Tu médico veterinario te recomendará las mejores opciones.

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