Hipertensión en los perros
Imagen: Ultravet Hospital Veterinario

La hipertensión es una patología poco frecuente en los perros y sucede cuando los valores de la presión arterial son más altos que el rango normal.

Se le denomina primaria cuando no es causada por otra dolencia. Este tipo de hipertensión es común en el humano, pero poco frecuente en los perros.

Secundaria, es cuando otra enfermedad provoca el incremento en la presión y es la presentación más común en los perros. Los problemas que regularmente desencadenan la hipertensión son de origen cardiovascular (corazón), renal (riñones) y las de origen metabólico como la diabetes.

¿Cómo se mide la presión arterial en los perros?

El valor de la presión arterial se puede obtener de dos formas:

La primera, siendo la más exacta pero la menos práctica, es mediante la caterización de una artería y usando un transductor eléctrico. Obviamente no es el método de elección en un hospital veterinario.

La segunda, es mediante un método no invasivo (similar al de uso humano) con un aparato oscilométrico o doppler. Se puede medir en las patas o el maslo de la cola y se recomienda hacer la medición tres veces para obtener un resultado más exacto.

En la práctica, no se mide la presión rutinariamente en las visitas al veterinario debido a que la mayoría de los perros se ponen nerviosos en dicho ambiente, además de que la hipertensión es una patología poco frecuente (se considera que afecta solamente al 10% de perros de edad avanzada). Se acostumbra evaluarla solo cuando existen razones para pensar que el paciente está sufriendo de hipertensión.

Causas más frecuentes de hipertensión en los perros.

  • Enfermedades cardiovasculares
  • Enfermedad renal aguda
  • Hiperadrenocorticismo
  • Diabetes Mellitus
  • Obesidad (no confirmado)
  • Hipotiroidismo (poco común)
  • Razas braquicéfalas

Signos más frecuentes.

Como ya mencioné, la hipertensión en los perros por lo general es secundaria a un problema primario, desafortunadamente, con el tiempo ésta causa lesiones a otros órganos. Este fenómeno se conoce como daño a un órgano diana. Los principales órganos diana son los riñones, los ojos, el cerebro, el corazón y los vasos sanguíneos.

Los perros que sufren de hipertensión primaria, por lo general no presentan signos. Con hipertensión secundaria (la forma más frecuente), pueden presentar uno o varios de los siguientes signos:

Hemorragia en el globo ocularCegueraPupilas dilatadas
Desprendimiento de retinaNistagmo (movimientos oculares involuntarios)Sangre en la orina
Proteínas en la orinaTamaño anormal de los riñonesSangrado nasal
DesorientaciónIncoordinaciónParálisis de las extremidades
ConvulsionesSoplo cardíacoGlánd. tiroides inflamada
Medir la presión sanguínea no es una practica rutinaria en los perros, se realiza cuando hay sospecha del padecimiento por enfermedad orgánica o metabólica primaria (Imagen: Cortesía Ultravet Hospital Veterinario).

Prevención.

No es posible prevenir la hipertensión de los perros como tal, ya que el padecimiento está asociado a otras enfermedades primarias. Sin embargo, se pueden hacer algunas recomendaciones:

  • Dieta. Siempre proporcionar un alimento de calidad, perfectamente balanceado y en la cantidad que requiere de acuerdo a su edad, talla y actividad.
  • Actividad física. Ejercitar al perro de acuerdo a su edad, condiciones y capacidades.
  • Medicina preventiva. Cumplir con su programa de vacunación y desparasitación. Visitar al médico veterinario regularmente y más cuando manifieste alguna irregularidad. Especialmente, si tenemos un paciente geriátrico, cumplir con sus evaluaciones una o dos veces al año.

Tratamiento.

Lo más común es que la hipertensión en los perros sea secundaria a una patología primaria, por lo tanto, el primer paso es atender esa disfunción. Uno de los objetivos del tratamiento es reducir la probabilidad y la severidad de los daños a otros órganos diana. Su médico veterinario tiene los conocimientos para hacer el correcto diagnóstico y dar tratamiento al problema primario, así como aliviar la presión elevada del paciente.

El segundo paso y muy importante, es cumplir con las visitas subsecuentes para el seguimiento y evaluación del caso. De esa manera, se irán ajustando las dosis de los medicamentos o el cambio de alguno de ellos cuando sea necesario.

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