Hipoglucemia canina
Imagen: Pixabay

La hipoglucemia canina es una baja repentina en la concentración de glucosa en la sangre. Se presenta cuando cae a un nivel más bajo de lo normal y necesario para el funcionamiento estándar del organismo. La glucosa es la fuente energética de todo mamífero para poder desarrollar la mayoría de sus funciones.

Con frecuencia la hipoglucemia se convierte en una urgencia médica.

¿Por qué se presenta la hipoglucemia?

Podemos referirnos a dos causas principales:

  1. Pacientes diabéticos bajo insulinoterapia. Ser propietario de una mascota diabética es un gran compromiso. El médico veterinario debe de estar seguro que quedaron comprendidas todas las indicaciones en cuanto alimentación, actividad y medicación del paciente. Cualquier variación o error, puede significar un riesgo vital.
  • Error en la dosificación de la insulina. La consecuencia de aplicar una dosis mayor de la requerida, provoca una caída del nivel de glucosa en sangre.
  • Actividad. Si se somete a un paciente diabético a más ejercicio del que realiza rutinariamente, puede traer problemas.
  • Dieta. La diabetes exige una rutina en cuanto horarios de alimentación, tipo de dieta, actividad y medicación. Una variación, puede hacer caer en hipoglicemia al paciente.

2. Hipoglucemia juvenil transitoria. Esta alteración, la sufren comúnmente las razas miniatura: Chihuahueños, Yorkshire Terrier, Poodle Toy (Caniche). La principal causa es el ayuno prolongado y se presenta principalmente en cachorros entre las 5 y 16 semanas de edad.

Los cachorros de razas pequeñas (toy), están predispuestas a sufrir de hipoglucemia (Imágenes: Pixabay).

Signos clínicos de la hipoglucemia canina.

La glucosa es la fuente de energía por excelencia. Al haber una baja a nivel cerebral, manifestará signos neurológicos como temblores y desorientación. Presentará también falta de coordinación y espasmos musculares. Es común que estén fríos al tacto y con dificultad para incorporarse y caminar. Se les nota débiles, aletargados, no aceptan alimento y al cargarlos, se les dificulta sostener la cabeza. Finalmente pierden la conciencia.

Tratamiento.

Evidentemente, la solución es recuperar los niveles de glucosa sanguíneos.

En el caso de un cachorro, podemos ofrecer alguna sustancia rica en glucosa. Miel, jarabe de maíz, leche condensada o simplemente agua con azúcar. Si no puede tragar, hay que embarrársela en las encías para prevenir que se ahogue. Podemos notar que responde y observar. Sin embargo, lo mejor siempre será llevarlo a la brevedad al centro de salud veterinario, donde se le aplicará una solución dextrosada por vía intravenosa y se recuperará satisfactoriamente.

Si tenemos el problema en un paciente diabético, lo idóneo es llevarlo de urgencia al médico veterinario. Ahí será estabilizado y se deducirá la causa del inconveniente para que no se repita.

Prevención.

En el caso de pacientes diabéticos, es imprescindible seguir las instrucciones del médico veterinario. Verificar la cantidad del alimento de acuerdo a sus características nutricionales, aplicar la dosis correcta de insulina, proporcionar el ejercicio que requiere el paciente y respetar los horarios para cada una de estas acciones. Una mascota diabética bien controlada siempre tiene una calidad de vida razonable y sin contratiempos. Es recomendable que tenga sus citas médicas al menos dos veces al año para su revisión y pruebas de laboratorio que alertarán cualquier desvío del objetivo.

Al referirnos a los cachorros (y algunos adultos de talla pequeña), el principal cuidado es confirmar que está consumiendo su ración de alimento. El ayuno prolongado favorece la hipoglucemia. Recomiendo lo siguiente:

  • El cachorro debe de tener un horario de alimentación y frecuencia de acuerdo a su edad. Un cachorro menor de tres meses de edad debe de comer cuatro veces al día. De tres a seis meses de edad, tres veces al día. Y a partir de los seis meses, dos veces por día. Hay quienes a partir del año alimentan solo una vez al día, yo sugiero dos durante toda la vida de la mascota.
  • No dejar el alimento a libre acceso. Es la mejor forma de perder el control de cuanto alimento está ingiriendo. Además de los cambios que este puede sufrir al estar expuesto al medio ambiente. Me atrevo a decir que es el éxito garantizado para tener una mascota obesa, o por otro lado, favorecer un episodio de hipoglucemia al no darnos cuenta del posible ayuno que está teniendo el cachorro.
  • El ayuno, padecer frío, estrés o una actividad extenuante puede predisponer a un episodio de hipoglucemia.

No lo olvides.

La hipoglucemia canina no solucionada en sus inicios se convierte en una urgencia médica con peligro de muerte. No corras riesgos, a la menor sospecha, administra alguna solución azucarada al cachorro y busca de inmediato la atención profesional. Si se trata de una mascota diabética hay poco que hacer en casa, busca urgentemente la ayuda del médico veterinario.

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