Prueba de embarazo

Pseudogestación canina.

El síndrome de pseudogestación canina, se observa a menudo en perras no gestantes y se caracteriza por su tendencia a preparar el nido, aumento de peso, crecimiento mamario y con frecuencia,  producción de leche.  Esto regularmente ocurre 6 a 12 semanas después del celo.

También se le conoce como pseudopreñez, embarazo psicológico, pseudociesis y falsa preñez entre otros.

La causa de esta anormalidad, es un desbalance en las hormonas de la perra. Todas las hembras, después de la ovulación forman el “cuerpo lúteo” en el ovario, estructura que produce a la hormona progesterona y ayuda a mantener la gestación. La mayoría de las hembras, pierden el cuerpo lúteo a los pocos días si no existe gestación. En el caso de las perras, esta estructura permanece durante aproximadamente 65 días, lo que genera que todas las hembras, estén o no gestantes, mantengan niveles de progesterona elevados durante esta etapa. Esto quiere decir, que en realidad todas las perras presentan una pseudogestación, lo que en unas se manifiesta y en otras es subclínica.

Diagnóstico y signos clínicos.

El diagnóstico de esta irregularidad se hace simplemente correlacionando los signos clínicos con la historia de un celo reciente.

Los signos que manifiesta una perra con pseudogestación son variados y no necesariamente va a presentar todos, ellos pueden ser:

  • Comportamiento maternal y similar al preparto
  • Hacer nido. Busca cariño y protección
  • Agresión, lamido, adopción de objetos
  • Agrandamiento mamario
  • Producción de leche
  • Ganancia de peso
  • Puede llegar a presentar signos de trabajo de parto

La pseudogestación deberá diferenciarse de una preñez real, enfermedades como la piómetra o un aborto reciente, siempre en la consulta con un Médico Veterinario

Perrita echada junto a su juguete, el síndrome de la pseudogestación canina
Mostrando un comportamiento materno con un juguete.

Normalmente el síndrome de la pseudogestación canina es auto limitante y los casos leves no requieren tratamiento, salvo desalentar la conducta materna y evitar el lamido de las glándulas mamarias, esta acción puede llevar a estimular la producción láctea.

Los casos más graves, definitivamente requieren la intervención del Médico Veterinario y este recomendará el tratamiento más adecuado para la mascota.

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