Trastornos en las glándulas anales
Imagen: Pixabay

Anteriormente había escrito sobre los trastornos de las glándulas anales. Al día de hoy se tiene nueva información por lo que quiero compartirla. Un estudio reciente, realizado en el Reino Unido, indica que algunas razas puras tienen mayor predisposición a sufrir estos problemas comparados con los perros mestizos.

Objetivo del estudio.

La idea fue evidenciar que, hasta el día de hoy, no se ha publicado información clara sobre la incidencia y tratamiento de los trastornos de las glándulas anales.

El autor principal del estudio, Dr. Dan O’Neill señala: “Durante dos décadas de consulta, los problemas del saco anal en los perros se presentaban a diario, sin embargo, cuando busqué evidencia en la literatura sobre la mejor manera de tratar a estos perros o incluso sobre que razas corrían un riesgo mayor, había muy poca información”.

Conclusiones del estudio.

Se incluyeron 2,372 casos de trastorno del saco anal sobre una población de 104,212 perros atendidos por un médico veterinario durante el 2013. Centraron su atención en identificar razas que tuvieran un riesgo mayor o menor de sufrir esta anomalía. Veamos los resultados.

Los trastornos del saco anal afectaron a 4.4% de los perros.
Seis razas puras presentaron un mayor riesgo en comparación con los perros mestizos. Cavalier King Charles Spaniel, King Charles Spaniel, Cockapoo, Shih-Tzu, Bichon Frise y Cocker Spaniel.
Seis razas tuvieron un riesgo menor comparados con los perros mestizos. Bóxer, Pastor Alemán, Lurcher, Staffordshire Bull Terrier, Border Collie y Labrador Retriever.
Los perros Braquicéfalos (Cara plana) tuvieron un riesgo 2.62 veces mayor que los perros con hocico largo.
Las razas tipo Spaniel presentaron 2.09 mayor riesgo de padecer trastornos en sacos anales comparados con los no-spaniel.
Los Dachshund tiene 1.38 veces el riesgo contra los no-Dachshunds.
Los Tipo Poodle se afectan 1.46 veces más que los no-Poodles.
Los perros viejos tienen un alto riesgo de presentar problemas en los sacos anales.
Hablando de perros que contaban con seguro, el riesgo de diagnóstico fue 1.53 veces mayor que los perros que no estaban asegurados.
Al 20% de los perros afectados se le prescribió un antibiótico y solo al 12% medicamentos para el dolor.
A menos del 1% de los perros se le extirparon quirúrgicamente los sacos anales.
Al 8.18% se les recomendó cambiar la dieta y al 1.14% se le sugirió bajar de peso al perro.

La Dra. Anette Loeffler, coautora, asentó: “Este estudio destaca un área de importancia crítica en la práctica veterinaria: el uso de antibióticos. El 20% de los perros que presentaron un trastorno del saco anal recibieron antibióticos a pesar de que faltan criterios para diagnosticar infección del saco anal o pruebas de que administrar un antibiótico es un tratamiento eficaz”.

Para que sirven las glándulas anales.

El contenido de los sacos o glándulas anales funciona como un marcador territorial y de identidad entre individuos. También se dice que ayuda a lubricar el recto al momento de defecar. Así mismo, pueden vaciar su contenido como señal de alarma cuando sienten miedo o están asustados.

Las glándulas anales se vacían por la presión que ejercen las heces a su paso por el recto y el ano. Si las heces tienen una consistencia blanda, no se puede cumplir el objetivo y así se desencadena el problema.

Cuando el perro sufre esa molestia, procura aliviarla frotándose contra el suelo, a lo que llamamos “hacer cochecito” o “Scooting”. Aunque cabe aclarar que el trastorno de las glándulas anales no es el único motivo; puede hacerlo por parasitosis, colitis o cualquier irritación de la región perianal.

Perrita haciendo Scooting o cochecito.

Precauciones a considerar.

Como ya se indicó, para prevenir este problema es importante confirmar que la consistencia de las heces de nuestro perro es la adecuada. Es recomendable considerar la nueva información sobre los trastornos de las glándulas anales, ya que nuestro perro puede sufrir de predisposición.

A la mínima sospecha, lleva a tu perro a consulta con el médico veterinario para el correcto diagnóstico. Confirmar en su caso o descartarlo para dar tratamiento hacia el trastorno que realmente aqueja al perro.

Recordar que el tejido glandular es delicado y no se sabe de ninguna glándula que tenga que ser “exprimida” rutinariamente para expulsar su contenido (a excepción de la glándula mamaria cuando está en función). Por lo que la “presión frecuente” de los sacos anales en las visitas a la estética canina no debería de ser una práctica “habitual” si no se ha diagnosticado un problema en ellas.

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