Signos que manifiestan el dolor en los perros
Imagen: Pixabay

Es evidente que los perros tienen un umbral al dolor superior al del ser humano. En muchos casos, soportan el dolor con un estoicismo difícil de comprender. Por eso es importante poder distinguir los signos que manifiestan dolor en los perros.

Pérdida del apetito.

La falta de apetito es uno de los primeros signos de que algo no va bien en la salud de cualquier ser vivo. Sin embargo, es muy importante distinguir entre una inapetencia causada por dolor, por una enfermedad o por cierta dolencia que impida poder acercarse al alimento, tomarlo o masticar.

Jadeo excesivo.

El Jadeo es una actividad natural en los perros para favorecer la eliminación del calor corporal. Cuando no ha habido una actividad física o la temperatura ambiente no es alta no hay razón que justifique un jadeo excesivo. Este puede ser un signo de dolor en tu mascota.

Respiración acelerada.

Un aumento en la frecuencia respiratoria cuando la mascota esta en reposo puede ser una manifestación de dolor. El dolor genera estrés y ansiedad desencadenando cambios metabólicos que aceleran la respiración.

Lamido excesivo.

El lamido puede considerarse una actividad normal cuando el perro lo hace para acicalarse, sin embargo, también puede indicar aburrimiento o dolor.

Cuando esta acción se vuelve imperiosa, puede significar dolor en esa determinada parte del cuerpo.

Actividad constante.

Un perro con dolor suele caminar tenazmente. Lo hace de forma continua y cuando decide echarse, no encuentra una posición adecuada, lo que lo induce a seguir caminando.

En algunos casos de dolor abdominal, los perros se estiran como cuando “invitan a jugar”, bajando el frente del cuerpo y dejando arriba los cuartos posteriores. Al hacer esto regularmente se lamen el hocico. Es importante estar atentos para diferenciarlo de un estiramiento natural, que suelen practicar al levantarse, o de una real invitación al juego.

Agresividad.

Un perro que regularmente ha sido amistoso y dócil puede volverse antisocial y agresivo por dolor. Es muy común que los perros maduros, geriátricos o con sobrepeso empiecen a sufrir de sus articulaciones padeciendo de dolor. Cualquier manipulación o hasta a veces una caricia llega a ser respondida con agresión. Es importante distinguir esta respuesta con un problema de comportamiento o dominancia.

Gemir, quejarse o vocalizar.

Puede ser constante o intermitente. Una mascota que gima o se queje, ya sea que esté inmóvil o en movimiento, seguramente está sufriendo de dolor. Debe ser llevado al centro de salud veterinario para su evaluación.

Temblores.

El temblar no necesariamente es porque el perro está padeciendo de frío o miedo. El dolor de presentación aguda suele ir acompañado por temblor corporal. De igual forma puede ser un signo de intoxicación.

Problemas en la movilidad o posturas anormales.

Hay cambios evidentes que manifiestan dolor en los perros. La claudicación en alguno de sus miembros, dificultad al echarse o levantarse, volverse lento en sus movimientos, evitar el subir o bajar escaleras, etc.

Tener el torso arqueado o adoptar posiciones extrañas al defecar u orinar también son signos que nos deben de alertar que algo no está bien en nuestra mascota.

La dificultad o rechazo para subir o bajar escaleras puede ser una señal de dolor. Imagen: Pixabay

Conclusión.

Como podemos observar, hay infinidad de signos que alertan cuando nuestros perros manifiestan dolor.

Evitar el dolor y sufrimiento es una constante para proporcionar calidad de vida y bienestar a nuestra mascota. Al primer indicio, debemos de solicitar la consulta con el médico veterinario.

Insisto en la importancia de no medicar a la mascota con remedios para el dolor sin el apoyo de un especialista en salud animal. La mayoría de los analgésicos de uso humano tienen concentraciones muy altas y contraindicaciones para su uso en perros y gatos. Existen presentaciones de uso veterinario con principios activos exclusivos para ellos, a la concentración adecuada y con un menor riesgo de efectos secundarios.

Es conveniente saber que además de los analgésicos/antinflamatorios, hay otras alternativas que se utilizan actualmente en la práctica veterinaria para controlar el dolor. Entre ellas contamos con la terapia láser, fisio-terapia, acupuntura, masajes terapéuticos, quiropráctica y diversos suplementos naturales.

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