La castración y los perros agresivos

La castración (orquiectomía) en los perros, es una cirugía que tradicionalmente se utiliza como método para el control de la reproducción. Así como, para la muy cuestionable “prevención de enfermedades”, desde mi particular punto de vista.  Hay diferentes estudios que muestran que el retirar las gónadas (testículos u ovarios) ocurren consecuencias que antes no se habían identificado. Otra razón que se argumenta, es la posibilidad de que la castración tenga un efecto en los perros agresivos al influir en su comportamiento.

La castración, una de las consultas veterinarias más frecuentes.

Animal’s Health, el periódico digital español de publicación diaria dedicado a la salud y bienestar animal, divulgó un artículo. En este se incluye a la castración, vómitos, diarreas y lesiones oculares, como algunos de los motivos de consulta más frecuentes en los centros veterinarios. En particular, con respecto a la castración, señala que esta consulta se hace porque los propietarios quieren conocer las ventajas y desventajas de esta cirugía.

Conviene profundizar más.

Cuando hablamos de perros agresivos, estamos refiriéndonos a un problema de conducta. En la actualidad, muchos médicos veterinarios tienen el grado de Especialistas en Medicina y Cirugía en perros y gatos. Este nivel da un conocimiento más profundo de lo que se estudió durante la formación profesional. Sin embargo, podemos ir más a fondo, hoy en día hay médicos veterinarios especialistas en áreas específicas: cardiología, urología, oftalmología, etc. Así también hay especialistas en la conducta animal, etólogos veterinarios.

La etología canina es la rama de la biología conductual que estudia el comportamiento natural de los perros, concentrándose principalmente en las conductas instintivas. Un etólogo es un profesional veterinario titulado que tiene conocimientos sobre comportamiento, necesidades y comunicación del perro.

¿Por qué aclaro lo anterior?

Un estudio reciente de la Universidad Wageningen (Países Bajos), evidenció el asesoramiento que los propietarios de perros machos recibieron de tres tipos de profesionales (médicos veterinarios, entrenadores caninos y etólogos) con respecto a los efectos conductuales posteriores a la castración.

Exponen que la castración no siempre resulta en un mejor comportamiento en los perros agresivos. En ocasiones la conducta empeora. Mencionan que, si el perro es inseguro, la inseguridad puede aumentar después de la cirugía. El estudio determinó que la agresión aumentó en el 18% de los perros castrados.

La respuesta puede estar en los efectos que tiene la testosterona con respecto a sus niveles y la relación con el dolor y el miedo: “Se sabe que las hormonas sexuales tienen un efecto de pacificación en el sistema de estrés. Por ejemplo, los hombres con niveles más altos de la hormona sexual testosterona tienen niveles más bajos de dolor y miedo (El Diario de Anestesiología Escandinava).” Extrapolando estos hallazgos a perros machos, significaría que las caídas inducidas por castración en los niveles de testosterona elevan los niveles de miedo. Dado que el miedo es un factor común en los perros agresivos, un aumento después de la castración podría amplificar la agresividad.

El miedo es un factor común para la agresión en perros. Imagen: Pixabay

El estudio en cuestión.

Se involucró a 491 propietarios de perros castrados y no castrados mediante una encuesta en línea. La información obtenida es que los propietarios habían recibido asesoramiento profesional sobre la castración de su propio perro con mayor frecuencia de los médicos veterinarios (72%, N-347), seguido de entrenadores caninos (48%, N-224) y finalmente por etólogos especializados (38%, N-174).  De todos los propietarios que recibieron asesoramiento (N-380), el 37%(N-142) recibieron asesoramiento de un solo tipo de profesional, el 29%(N-111) recibió asesoramiento de dos tipos y el 33%(N-127) recibió asesoramiento de los tres tipos de profesionales.

El estudio concluye, que los propietarios de los perros están influenciados en su decisión principalmente por los médicos veterinarios. Esto es importante ya que estos tienden a dar consejos mayormente desde un punto de vista clínico y no conductual.

Pascal Roulaux, autor del estudio, sugiere que en estos casos haya un equilibrio entre el asesoramiento médico y conductual.

Conclusión.

Los motivos para someter a un perro a la castración (orquiectomía) pueden ser variados. Sin embargo, cuando la decisión se atribuye a un factor relacionado con la conducta del animal, siempre es conveniente exponer los planes a un profesional con conocimiento real de etología canina. No existe una respuesta absoluta, cada individuo es un caso diferente.

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