Colaboración de: Dr. Miguel A. Armella

Profesor de Comportamiento Animal en el Depto. de Biología Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa 

Comentarios y dudas a maa@xanum.uam.mx

A pesar de la gran unión que tenemos los seres humanos con nuestros lobos (Canis lupus familiaris) muchos malos propietarios, no tienen el cuidado y los echan a la calle, convirtiéndose en ocasiones en perros ferales.. Los obligan a sobrevivir por ellos mismos, o simplemente mueren atropellados, por infecciones, etc.  Sin embargo, al ser animales inteligentes, estos aprenden a vivir de muchas maneras.

Podemos clasificar a los perros en:

Perros de casa,

Aquellos que tienen asociación un humano, una familia o un grupo que los cuida y les procura alimento;

Perros de calle,

Estos son mantenidos por uno o varios humanos pero que no se encuentran asociados a una casa. Es el clásico perro de barrio que consigue comida en una u otra casa pero que no vive con nadie.

Perros libres (stray dogs),

Dependen de humanos pero no socializan con ellos, consumen basura y desperdicios, pero, muchas veces por haber sido maltratados, huyen de los humanos.

Perros ferales,

Son los que han regresado al campo y viven en las zonas rurales, si bien pueden comer de desperdicios o en tiradero de basura pueden cazar animales y vivir de ellos.

Cuando los perros son abandonados y pierden la relación con los humanos sus orígenes lobunos renacen, es decir, el instinto de agrupación y formación de manadas, las habilidades para cazar incluso a animales grandes como vacas ya que atacan en grupo. En estados Unidos y en Europa se han demostrado ataques por perros ferales que originalmente habían sido achacados a lobos u otros animales.   Cuando los perros ferales se juntan las jaurías suelen tener uno o varios líderes, que, a diferencia de los lobos, no son los padres del resto de la manada, sino que aquellos que se imponen por su liderazgo, fuerza y actitud osada, ya que muchos de los miembros de su “clan” buscan la protección que han perdido de los humanos.

De lobos y perros: perros ferales.
Los perros ferales imponen su liderazgo por su fuerza y actitud osada.

Lo más terrible es que los perros en esta condición han perdido el miedo natural que los lobos tienen a los humanos (cualquier lobo huirá de su presencia). Sin embargo, los perros pierden ese miedo y el respeto que como “amos” les tenían, de ahí que puedan atacarlos. Desafortunadamente se han publicado muchos casos de ataques a humanos, incluso mortales, que han tenido la mala suerte de entrar en el territorio de estos cánidos.

Habría que reflexionar en estos casos que no son los perros los culpables de convertirse en ferales. Son los humanos que no aceptan la responsabilidad inherente de tener un perro en casa y comprender que al depender de nosotros debemos darles protección, cariño y sustento tanto físico como emocional.

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